Picarol

Picarol 2026-04-13
Nunca estamos preparados para tomar decisiones difíciles. Pero hay días que toca hacerlo y ayer fue uno de los más difíciles. Una parte de la mente sigue esperando un milagro, que algo cambie y mejore solo con los días, porque aceptar la realidad duele: saber que por más esfuerzo y recursos que gastes hay cosas que no dependen de ti y no puedes cambiar.

La despedida de Picarol fue rápida, serena y sin sufrimiento, rodeado de su familia. Ha vivido más de un año de regalo formando parte de una bonita comunidad, con cariño y muchas latitas de todo tipo.

Picarol apareció en una calle de ciudad, pidiendo ayuda. Tenía una herida en la cara y decidimos hacernos cargo de él para luchar por su vida. Estuvo ingresado en el hospital para hacer pruebas que confirmaran el carcinoma de células escamosas que tenía en su cara. Pero una infección muy grave que no respondía a los tratamientos se lo estaba llevando con mucha rapidez. Vino a casa pensando que eran sus últimos días, y quizá sentir el amor de un hogar le dio las fuerzas que necesitaba para luchar contra la infección. Cuando se recuperó, iniciamos el tratamiento con electroquimoterapia para combatir el cáncer. Lo intentamos todo: analíticas, biopsias, citologías, PCR, TAC, tiroides, test (+FIV), ecografías, pruebas del riñón, esterilización, extracción de las piezas dentales y electroquimio.

Parecía que iba bien pero tenía altibajos y necesitamos cinco sesiones para entender y aceptar que no respondía bien al tratamiento. Al parar, su lesión volvía al punto de partida. Fue entonces cuando nos pidió por favor no volver a un hospital; no más pruebas, no más mareos. Quería pasar el tiempo que le quedase en paz, con su familia, y tuvimos que dárselo. Nunca es buen momento para despedirse y ayer tampoco lo fue.

Ha sido un mimado todo este tiempo, porque se lo merecía todo. Descansa en paz, amor. Echamos de menos tus gritos desesperados cuando veías una latita, tu cabecita colándose en los platos de los otros gatos, esos ojitos dulces que siempre nos buscaban, tus golpecitos de cabeza y los suaves ronroneos infinitos. Guarda un rinconcito allá donde vayas, que volveremos a encontrarnos algún día.